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DECISIONES EN TIEMPOS DÍFICILES - CASO CODELCO CHILE


Vía: http://www.revistalogistec.com/

En momentos donde las sombras de una recesión económica mantienen a las empresas en constante atención, saber efectivamente qué comprar, cuánto comprar, dónde comprar, cuándo comprar y cómo comprar son aspectos fundamentales para  el éxito sustentable y sostenido de la cadena de abastecimiento y de la empresa en su conjunto. ¿Tiene tu empresa esos aspectos definidos? ¿Trabajan todas las áreas en conjunto?


FLUJO DE CAJA



No hay  ni un puto peso”. Con esa frase, el presidente de Codelco, Nelson Pizarro, graficó la crisis por la que pasa la Cuprífera estatal. La situación de la Empresa ha calado hondo en distintos sectores y decenas de analistas han salido a manifestar cuáles serían las causas y las consecuencias de la situación financiera de una de las empresas más importantes del país.

En esa ocasión, Pizarro aseguró que una de las forma para afrontar el momento que vive la compañía es abaratando costos. Para algunos, la actual situación de Codelco es reflejo de la contracción económica mundial que tiene el sector industrial más importante de Chile entre las cuerdas.

La situación actual de Codelco nos lleva a profundizar en cómo prevenir un problema de rentabilidad en las empresas; analizar además cómo tras un exitoso periodo económico se enfrenta una crisis financiera o qué acciones llevan a las empresas a un bajo nivel de rentabilidad. Estas interrogantes pueden ser llevadas también a los distintos rubros empresariales.

Es así como asoman aspectos vitales como la eficiencia en las inversiones, la disminución de los costos operacionales y por sobre todo la certeza en los procesos de compras o abastecimientos.  ¿Qué comprar? ¿Cuándo comprar? y ¿A quién comprar? son sólo algunas de las interrogantes básicas que conlleva el proceso de adquisición.

Sin importar el tamaño de la empresa, el abastecimiento es esencial para el buen funcionamiento comercial de una compañía; y para eso se requiere de un diseño corporativo adecuado, una cadena con eslabones conectados: comercial, operación y logística; y además de profesionales con conocimientos no sólo en aspectos comerciales sino también en el negocio en que se desempeña.

Mejorar la eficiencia de la cadena de suministro y consecuentemente alcanzar mayores índices de rentabilidad son los objetivos primordiales de las empresas a nivel global y para lograrlo un factor determinante es la estrategia de compras, dado que de esta acción derivan otras actividades de planificación operativa, táctica y estratégica de las compañías.

  
ENTENDER Y COMPRENDER EL NEGOCIO
 


Analizar una decisión de compra o abastecimiento, creando estrategias para eso, tiene un fondo que va más allá de la disminución de los costos. Buscar una mejora en estos procesos no debe ser visto –según comentó el Profesor Diplomado en Dirección de Operaciones y Logística de la Universidad de Chile, Jorge Aravena- como un disminución de los volúmenes de compra, sino como un conjunto de acciones tendiente a mejorar la organización en su conjunto, mediante la eficiencia. 

 “Toda la gestión que uno hace para ir disminuyendo los costos de abastecimientos es muy importante dentro de la planificación de la cadena. En este sentido, debemos tener claro que el abastecimiento y su planificación o ejecución de las compras no es una gestión aislada del negocio ni de su estrategia”, afirmó el académico.

Es así como al comienzo de todo proceso estratégico hay pilares básicos y en este caso la clave está en conocer el negocio y saber cómo se comporta.

“Es muy distinto hacer, por ejemplo, una planificación de una empresa con productos de ciclo largo -donde uno hace un abastecimiento mucho más planificado- que planear el abastecimiento de productos que tiene ciclos más cortos, por ejemplo, aquellos que se comercializan por temporadas. La planificación se debe hacer de acuerdo al negocio”, advirtió Aravena.

Por ende, entender el negocio es el primer gran paso para diseñar el abastecimiento; y entenderlo significa también comprender cómo se comporta tu demanda, tu operación y todos los eslabones de la cadena.

Otro factor importante es el nivel de conexión y relación con los proveedores y el nivel de cooperación que fomenten, de forma tal que se pueda ir cambiando –por ejemplo- stock de seguridad por información.

“Una mala planificación de mi cadena desde un inicio me puede dejar sobre-stockeado y eso genera pérdidas o con un stock bajo el nivel de demanda, generándome perdidas de venta y le doy espacio a la competencia”, recalcó Aravena.

Es así como el rol de la información que se maneje es primordial, ya que al tener real conciencia de lo que se quiere abastecer y cómo se comporta la demanda se puede comenzar a planificar la operación para satisfacer la demanda. “En la medida en que se vaya involucrando a los distintos actores que participan en la cadena de abastecimientos (proveedores de servicios, de productos o materias primas) debo hacer una planificación mirando la demanda que se quiera satisfacer para que tenga coherencia finalmente con los objetivos de satisfacer una necesidad que está al final de un proceso de negocios”, añadió el docente de la Universidad de Chile.


MÁS QUE UN TEMA DE COSTOS




Todos los costos los termina pagando el consumidor, porque son ellos los que financian el negocio hacia atrás. Ante esta premisa, se debe entender que crear reales y eficientes estrategias de abastecimiento, compras o adquisiciones -en conjunto con una visión completa de la compañía y el negocio- permite no sólo reducir costos sino va más allá de los números, transformándose en una estrategia de éxito que ayudará a la empresa a posicionarse mejor ante el mercado, su competencia y también ante el consumidor final; todo de la mano de menores costos y un mejor precio.

Es sabido que el precio final del producto siempre es un reflejo del total de los costos, por lo cual “en la medida en que yo pueda ser más eficiente puedo transferir parte de esa eficiencia a precios al consumidor y generar más rentabilidad para la compañía; esto me permite ser mucho más ágil y generar musculatura en la cadena para poder responder ante la variabilidad y cambios de comportamiento de los mercados que estoy satisfaciendo, más aún si son clientes finales”, comentó.

Sin embargo, el docente de la Universidad de Chile advierte que uno de los principales problemas al momento de analizar el actuar de las empresas es el distanciamiento entre los distintos departamentos, en especial, entre el equipo de Adquisiciones y Operaciones.

“Muchas empresas hacen medición del desempeño del ejecutivo en función del costo de compra (que es importante, pero no determinante). El aislamiento de estos ejecutivos no es adecuado y es un desafío que tiene las compañías de integrar y darles a estos profesionales una mirada hacia el final de la cadena, ya que están al servicio de una cadena completa y no de comprar barato”, comentó.

Si hay más cooperación y alineación de la cadena, tanto de los actores como de los departamentos de una compañía no cabe duda que podríamos maximizar la rentabilidad del negocio completo y no rentabilidades pequeñas por departamento, ya que muchas veces esas acciones conspiran contra la rentabilidad del siguiente eslabón o siguiente paso del proceso; y así finalmente terminan perdiéndose los esfuerzos.

La clave está en tener una visión global, la cual todos deberían compartir. Compartir, por ejemplo, cuáles son sus objetivos y así orientar sus esfuerzos hacia ese objetivo general”, enfatizó Aravena.

A este respecto, el docente expresó que se debe tener claro que reducir costos no pasa por comprar menos, sino en hacer las cosas de modo distinto, basado en la cooperación, donde la Información juega un rol fundamental. Mientras más información se maneje del funcionamiento del negocio y del mercado menores son los resguardo que los actores involucrados toman; y esos resguardos significan a la postre costos adicionales.

“Incluso en un mismo nivel de venta y funcionamiento del negocio puedo tener menos costos, porque tengo menos resguardos, ya que tengo mayor información y eso me da seguridad. Hay una serie de medidas que no sólo son operativas y que están involucradas dentro de la cadena de abastecimiento que pueden generar ahorro. Se pueden hacer distintos ajustes si se logran poner de acuerdo todos los actores o eslabones de una misma cadena. El ahorro de la cadena total es lo que finalmente se puede traspasar al precio de venta del producto y ahí me vuelvo más competitivo en mi mercado”, detalló.

Es así como el desafío de las compañías también pasa por decidir qué información comparten con otros actores de su operación, por ejemplo, con sus proveedores de productos o servicios. Compartir esta información -que en nuestra cultura aún es visto como un riesgo- te ayuda a disminuir la incertidumbre.

ATENCIÓN EN TIEMPOS DE CRISIS



Como se señaló anteriormente, en momentos económicos difíciles, medidas simples y complejas, marcan la diferencia de un mercado y de una empresa.  En esta línea, asoman medidas como: Visualizar en su totalidad la cadena de suministro; Identificar la cadena de costos; Mantener relaciones comerciales a largo plazo con proveedores; Establecer estrategias en participación con proveedores que permitan optimizar costos de venta, el costo de comprar y el costo de tener e incluso dejar de tener (desechos, ecología); Fomentar la participación en equipos de trabajo con las áreas involucradas, desde el inicio de los proyectos y durante, lo que permitirá disminuir conflictos y ahorro en tiempos sin que cada parte pierda su responsabilidad; Elaborar análisis de costo total de los productos a adquirir;  Utilizar herramientas electrónicas que permitan un mayor control y una operación ágil; Profesionalizar el área, capacitar a los recursos humanos y contemplar la posibilidad de tercerizar algunas operaciones como distribución son sólo algunos de los lineamientos a considerar para mejorar finalmente la rentabilidad de la compañía, mediante correctas decisiones de abastecimiento y compra. 

“Cuando el escenario económico se pone más complicado como, por ejemplo, cuando los momentos expansivo disminuyen y disminuyen también los crecimientos- como le pasa hoy a la minería-  los espacios de márgenes que hay en los productos van disminuyendo y eso hace que sea mucho más crítico el tema de los costos”, afirmó Aravena.

No obstante, en momento de crisis muchas empresas tratan de abaratar costos pasando por encima de la sustentabilidad y eso, en el mediano plazo, trae problemas para desarrollar el negocio.

“La buena relación con los clientes es mucho más importante en momento de contracción o recesión económica que en momentos expansivos, ya que ahí el crecimiento de los negocios se va reflejando en los distintos eslabones de la cadena y yo puedo financiar estas rebajas o descuentos, permitiendo generar flujos para seguir funcionando. Pero en momentos de contracción es cuando un eslabón de la cadena –uno fuerte- comienza a presionar a sus proveedores cuando lo ideal sería reunirse y en conjunto tratar de buscar optimizaciones como en cambios operaciones, planificación y eficiencia que llevan a generar ahorros y así se ven beneficiados ambos”, comentó Jorge Aravena.


ERRORES EN LOS PROCESOS DE ADQUISICIÓN



Compartir el mínimo de información. Esto genera incertidumbre en el proceso. Muchas veces los proveedores cuando presentan una propuesta incluyen –asumiendo que hay gran parte de información que no existe- sobre costos para cubrirse en casos de que esa falta de información genere un costo de operación mayor para él. Con esta acción ya hacemos más cara la cadena.

El aislamiento. Algunos pueden optar por tener los menores precios de compras, en base a volúmenes o condiciones de pago, perdiendo en ocasiones cuál es el objetivo final del proceso de abastecimiento que está compuesto por: Qué comprar, cuándo comprar, cuánto comprar, cómo comprar y dónde comprar. Esto debe tener un equilibrio que vaya en favor del objetivo final y no tratar sólo de minimizar los costos, ya que eso a la larga me puede generar mayores gastos.

Presionar a la baja a los proveedores que lo hace poco sustentable. Esta situación genera una amenaza para el proceso, ya que cuando un proveedor poco sustentable se ve en problemas, generalmente, sube los precios o sale del mercado; y la empresa se queda sin abastecimiento. Se debe tener una visión crítica de cómo hago sustentable el negocio en el tiempo y cómo contribuyo en la relación con los proveedores  a la sustentabilidad, ya que eso apunta a la sustentabilidad también de su propio negocio. La clave está en generar un equilibrio y no en ‘estrujar’ a los proveedores hasta que terminen saliendo del mercado o se afecte la calidad del producto.

¿UN MERCADO EN CRISIS?



La minería y en especial el cobre venía gozando de un súper periodo expansivo que era el ciclo dorado de este producto, donde todo era crecimiento y enfocados en aumentar la producción, no escatimando en los costos necesarios para asegurar esa producción.

“El precio del cobre hacia tan interesante el negocio que era mucho más rentable asegurar producción que preocuparse de los costos. De esa forma, y entendiendo como funciona el mercado minero, los contratos estaban enfocados en tener producción y no costos eficientes”, añadió el Profesor Diplomado en Dirección de Operaciones y Logística de la Universidad de Chile

Esta situación, marcada por el fin del súper ciclo, le habría pasado la cuenta al mercado minero y ahora tardíamente se inicia un proceso de ajuste en los distintos niveles de su cadena de suministro (tanto de productos como de servicios) para poder llegar a niveles más razonables de costos que les permita ser competitivos y tener rentabilidad a largo plazo y no quedar con números rojos dada la disminución de los precio del metal rojo, más aún cuando no se proyecta un repunte en el valor del cobre a corto plazo.

“Esto es un ajuste que es necesario hacer para la subsistencia. Las mineras tendrán que liderar los ajustes de costos de toda la cadena, porque de lo contrario quedarán bajo la línea de la rentabilidad. En este mercado no hay mucho más que inventar como para poder diferenciarse de la competencia sino que todo se ve por costos y ahí tiene un gran desafío para poder coordinar sus cadenas que son muy complejas”, comentó Aravena.

Todo hace pensar que se terminó el buen ciclo y ahora viene el trabajo y desafío de ajustar cada uno de los eslabones de la industria.


Con todo, se debe tener en claro que la gestión de compras es una parte fundamental en la cadena de valor productiva de cada organización, para lo cual una visión completa del negocio y de la organización es primordial para compartir los logros y disminuir la incertidumbre, en aras de la tan deseada RENTABILIDAD.

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